jueves 1 de enero de 2009

Locuras del 2.009


Feliz año para todos.


Cuando me levante en 7 horas, dejaré atrás 29 años de cara con bigotes.


En 6 días me voy al Aconcagua.


Cuando regrese me voy del trabajo sin avisarle nada a nadie.


Este año voy a hacer lo que se me antoje.


Que todos sean muy felices.


domingo 23 de noviembre de 2008

Locuras perrunas - Paternidad dudosa.


Finalmente, un par de semanas después El Plomazo me avisó que Xilda había entrado en celo, por lo que arreglamos para que la llevara a la fábrica de soda.

Quedamos en que la llevaría a las 17.

Una hora antes yo me fui a tomar mate con Hugo y Catrasca.

El Plomazo llegó puntual. Venía en una pick-up Ford F-100 que se caía a pedazos. En la cabina venían también su mujer y la perra.

Apenas los vi llegar me dije que ese tipo era un dominado.


PLOMAZO

Buenas tardes. Vine con mi señora porque quiere ver en donde van a tener estos días a Xilda.

MARISCAL

No hay problema.

Los perros van a estar en un patio posterior que tiene una galería techada.

Dígale a su esposa que si quiere, puede pasar a mirar.

PLOMAZO

Creo que va a ser lo mejor…


El pobre hombre se fue hacia la camioneta para informarle a la bruja.

Cuando la mujer abrió la puerta para bajar, Xilda se tiró de la camioneta. La señora y el Plomazo empezaron a los gritos a llamar a la perra. El animal ante tanto griterío, se asustó y se fue corriendo hacia la esquina.

Por esa calle pasa una línea de colectivos y en ese momento venía uno que cuando vio a la perra en el medio de la calzada tocó un bocinazo y el pobre animalito, salió corriendo a toda velocidad.

En la vereda, el Plomazo y su mujer miraban con cara de pánico.


MUJER

¡Pelotudo, rápido subite a la camioneta!!! ¡Vamos a alcanzar a Xilda!


EL Plomazo obedeció de inmediato.

Hugo, Catrasca y yo nos moríamos de la risa.

Con Catrasca subimos a mi camioneta y salimos a ver si encontrábamos a la perra.

Estuvimos como quince minutos tratando de encontrarla. En una de las innumerables vueltas, lo cruzamos al plomazo que estaba desencajado. Conversamos de una camioneta a la otra.


PLOMAZO

Ya dimos como veinte vueltas. ¿A dónde habrá ido mi perrita?

MARISCAL

¿Pasaron por la fábrica abandonada?

PLOMAZO

No. No conozco mucho por acá…

MARISCAL

No es lejos. Son unas cinco cuadras. Sígame.


Llegamos en dos minutos y fuimos a hacia la entrada de lo que había sido una playa de descarga de camiones.

Cuando estacionamos escuchamos los gritos de algunos chicos. Me imaginé que estaban jugando a la pelota en un sector que había sido el parque de la fábrica durante su apogeo.

Los cuatro. El Plomazo, su mujer, Catrasca y yo fuimos hacia ese sector.

Al llegar, la imagen que vimos provoco en nosotros sensaciones disímiles.

Un grupo de perros de la calle rodeaban a Xilda, que estaba abotonada a un perro grandote de pura raza perro.

El plomazo se agarraba la cabeza.

Su mujer gritaba como loca.

Catrasca no sabía que decir.

Y yo hacía lo posible para no morirme de risa.

MUJER

¡Tarado hacé algo urgente, Xilda está sufriendo!

¡Tirales agua! ¡Prendé fuego! ¡Apurate!

¡Lo único que falta es que ese perro roñoso la haya preñado!


El plomazo corrió hacia su camioneta y trajo unos cartones y les prendió fuego.

Pero todo era inútil. Los perros no se separaban, y la jauría aullaba y festejaba.

Después de varios minutos la perra quedó libre.

La bruja llorando agarró a su perra y la subió a la camioneta.

El plomazo parecía vuelto de la guerra. Posiblemente estaría pensando en lo que sucedería cuando llegara a su casa.


MARISCAL

Nosotros nos vamos a la fábrica de soda.

Si quieren ir, los esperamos.


Con Catrasca subimos a la camioneta y nos fuimos. Las siete cuadras hasta la fábrica no pude parar de reírme.


MARISCAL

¡Esto qué pasó hoy no tiene precio! ¡Lo de hoy fue genial!

Pensar que vos te preocupabas por los papeles truchos de Galo.

CATRASCA

¡Pobre tipo! Cuando llegue a la casa esa mujer lo va a matar…

MARISCAL

¡Se lo merece por boludo!


Cuando llegamos a la sodería, casualmente estaba Yeye, el veterinario, tomando mate con Hugo.

Le contamos lo sucedido. Los dos casi se mueren de risa.

Yeye fue tajante.


YEYE

Por lo que me comentaron, no tengo dudas que la perra ya está preñada. Pero por las dudas, que se la traigan a Galo. No se pierde nada y los perros la van a pasar bomba!!!

Como a los diez minutos llegó el Plomazo. Estaba colorado como un tomate.

Yeye hizo su parte y casi lo convenció. La bruja, no estaba segura. Pero finalmente accedió a dejar a Xilda, que ya no era virgen.

Bajaron a la perra, que ahora tenía un collar de ahorque y una correa.

Cuando la hicieron entrar a la fábrica, que ya tenía los portones cerrados, la soltaron y anduvo husmeando hasta que Catrasca dejó salir a Galo, que estaba en la oficina.

Los perros se olfatearon, y los llevamos al patio posterior.

Cada uno se fue a su casa, salvo Catrasca que se fue a su pieza, que está contigua a la oficina de Hugo.

Después de cenar lo llamé a Catrasca.


MARISCAL

Contame… ¿Pasó algo?

CATRASCA

¿Que si pasó algo?

¡Galo ya se la monto dos veces! ¡Es un guachito!

MARISCAL

Bueno, por lo menos Galo hizo su parte, habrá que esperar a ver como salen los cachorros.

Hasta mañana. ¡Cuidá los perros!

Pese a que eran casi las 23 decidí llamar al Plomazo.


MARISCAL

¡Buenas noches Jefe! ¿Cómo anda?

PLOMAZO

Muy complicado.

¿No se enoja si le pido que hablemos mañana?

Mi mujer está con una jaqueca terrible.

MARISCAL

Si. Mañana lo llamo.


Hubiera pagado para ver las escenas que la bruja había hecho al Plomazo.



jueves 6 de noviembre de 2008

Locuras piscatorias - Nos vamos a a Pinamar


Mañana, viernes 7 de noviembre de 2.008, nos vamos a Pinamar a pescar embarcados.

Seguramente, alguna locura para relatar tendré a la vuelta.

Por lo pronto, nos acompaña un amigo, que es veterinario y Jefe de Control de Calidad de un frigorífico.

Hace un año íbamos a hacer un asado y él dijo: “Yo traigo un par de vacíos”.

Cuando abrimos el paquete eran dos matambres.

Es el día de hoy que lo seguimos cargando con eso.

Prometo alguna foto.



miércoles 5 de noviembre de 2008

Locuras perrunas - Sustitución de indentidad


Ya en mi casa, fui derecho a donde recordaba haber guardado los papeles truchos de Rejo Von Haus John (A) Galo.

Como yo creía, los tenía guardados en la misma carpeta de los papeles genuinos de mis perras.

Al día siguiente por la tarde fui a la fábrica de soda.


MARISCAL

Catrasca, encontré los papeles. ¿Cuándo lo llevamos a Galo a conocer a su novia?

CATRASCA

No sé. Cuando vos quieras.

¿Si el tipo se entera no nos va a hacer quilombo? Digo…

MARISCAL

¡Yo al perro lo compré de buena fe!

Me engañaron con los papeles…

CATRASCA

Vos sos el que sabe. Mejor no digo nada.


Dicho esto lo subimos a Galo a la parte trasera de mi camioneta y partimos hacia la casa del Plomazo.

No era muy lejos. En menos de diez minutos llegamos.

El Plomazo estaba en la vereda conversando con una persona.

Nos saludo y cuando vio a Galo se le dibujó una leve sonrisa. Eso me dio la pauta que ya habíamos conseguido una novia para el perro.

Esperamos en la vereda y El Plomazo trajo a la perra.

Era un ejemplar hermoso. Cuando nos vio ladró un par de veces, pero no era un ladrido amenazante.

Se olafatearon un poco con Galo y nosotros empezamos las tratativas.


MARISCAL

Acá tiene los papeles del perro.

PLOMAZO

Pero como… ¿No me dijo que se llamaba Galo?

Acá dice otro nombre…

MARISCAL

Si, ¿Qué tiene? Galo es el nombre artístico.

PLOMAZO

¿Tiene tatuada la oreja?

MARISCAL

Vea señor, si ya va a empezar a desconfiar, va a ser mejor que nos olvidemos de todo esto.

PLOMAZO

No, por favor, yo decía…

MARISCAL

Bien. Los perros ya están jugando. Podemos decir que no se llevan mal.

Mi idea es quedarme a lo sumo con un cachorro, el resto se los puede quedar usted.

PLOMAZO

¿En serio? No hay ningún problema.

¿Y cómo haríamos?

MARISCAL

Normalmente se lleva a la perra al territorio del macho cuando está en celo y se los deja juntos al menos un par de días.

Después del servicio y una vez que confirmemos la preñez, yo le voy a hacer llegar un par de bolsas grandes de alimento balanceado para perra en cría.

Cuando nazcan los cachorros, yo le voy a pagar la mitad de las vacunas, y al momento del destete, yo elijo al cachorro que a mi me guste.

Cómo yo no lo voy a vender, no voy a anotarlo. Usted puede anotar si desea al resto de los cachorros.

¿Le parece bien?

PLOMAZO

Sí. Esta muy bien.

MARISCAL

Catrasca dale el teléfono de la fábrica al señor así te avisa cuando va a llevar a la perra… ¿Cómo dijo que se llamaba?

PLOMAZO

No. No lo dije. Se llama Xilda Von Trapen, y no tiene nombre artístico. La llamamos Xilda.

MARISCAL

Perfecto. Cuando la perra esté en celo nos avisa asi la esperamos.

PLOMAZO

Sí, me parece muy bien. Yo los llamo.


Nos subimos los tres a la camioneta. A Galo hubo que tironearlo de la correa. Ya que como siempre estaba suelto no estaba acostumbrado a que lo llevaran atado.


Nos fuimos sin apuro hacia la fábrica de soda.


CATRASCA

¿Che, no nos puede hacer lío por sustitución de identidad?

MARISCAL

¡Viejo choto! ¿De donde sacaste eso?

CATRASCA

No sé. Creo que lo escuche en la radio…

MARISCAL

Mirá, en definitiva el perro es tuyo. Te van a culpar a vos.


Primero Catrasca se puso serio. Después me miró y como yo prácticamente no podía contener la risa, se tranquilizó.

CATRASCA

¡Vos si que sos un capo!

El Plomazo, casi nos pide por favor que nos lleváramos a la perra hoy mismo.

Pero tengo una duda.

¿Qué va a pasar si el tipo va a anotar a los cachorros?

MARISCAL

No lo sé, ni me interesa.



jueves 30 de octubre de 2008

Locuras perrunas - Una novia para Galo


Durante los días subsiguientes al secuestro del perro de mis vecinos, traté de saber si habían dicho algo.

En forma disimulada intenté averiguar si alguien había comentado algo.

Un par de veces fui a la carnicería de la esquina, donde siempre se escuchaban los chismes del barrio, y otro día fui al almacén. Sin embargo nadie hizo el más mínimo comentario sobre el perro.

Pero a partir de ese momento, pude ver que mis vecinos cerraban la reja del pasillo con un candado cada vez que salían.

Catrasca y Galo estaban felices de la vida. Se volvieron inseparables.

Pero lo más gracioso sucedió un par de años después de que Catrasca se quedó con Galo.

Cierto día fuimos a pescar a la Laguna de Cochicó, pasando Bahía Blanca.

Íbamos con la gente de una peña, y de mi grupo de amigos iban el Negro Molina, Cuqui Calcagno, Catrasca y yo.

Durante el viaje había un pesado que se pasó el viaje hablando de sus perros.

Viajábamos en un micro charter, y este plomazo, en un momento comentó que tenía una “Perra de policía, pura y con papeles”, y que estaba buscando un macho para hacerla servir.

En menos tiempo del que lleva contarlo, me senté a su lado en el ómnibus, y le empecé a seguir la corriente.

Catrasca que estaba cerca, paró la oreja sabiendo que yo estaba tramando alguna broma.


MARISCAL

Cuénteme un poco sobre su perra…

PLOMAZO

Si. Es una “Perra de policía, pura con papeles”. No sabe lo que es…

Es más inteligente que una persona.


Yo pensaba: Si, claro, seguro que es mucho más inteligente que vos.


MARISCAL

¿Que edad tiene la perra?

PLOMAZO

Tiene tres años.

MARISCAL

¿Y todavía es virgen?

PLOMAZO

Si. Nunca estuvo con ningún perro.


MARISCAL

Claro… Yo le pregunto porque yo también tengo un “perro de policía, puro y con papeles”.

Tiene tres años, y me parece que ya está en edad de debutar. Y en una de esas…

PLOMAZO

Si le parece cuando volvamos a Buenos Aires yo veo su perro y usted ve a mi perra y los juntamos a ver que pasa…

MARISCAL

De acuerdo.

Yo no le cobro nada. Después, en todo caso nos repartimos los cachorros.

PLOMAZO


¡Mejor todavía!


Yo ya estaba pensando en llevarle a Galo, y Catrasca se me acercó.


CATRASCA

¿Mariscal, le vas a llevara Galo para que se la sirva a la perra?

¡Mirá que Galo no es virgen! Ya se paso a dos o tres perras del barrio. ¡Es bien machito!

MARISCAL

Ya lo sé. Pero nos vamos a reír un rato, con ese nabo.


Cuando llegamos de regreso de nuestra excursión hablamos con el dueño de la “perra de policía”.


MARISCAL

¿Jefe, como hacemos con los perros?


PLOMAZO

Hacemos una cosa, yo vivo al lado del Ñato Calvo, que es compadre de Cuqui. Creo que ellos son amigos suyos…

MARISCAL

Ah. Ya sé donde vive usted.

¿Cuándo entra en celo la perra?

PLOMAZO

El mes que viene.

MARISCAL

La semana que viene le llevo al “novio”, para ver si los apareamos.

PLOMAZO

Muy bien. Lo espero.


Catrasca escuchaba y apenas aguantaba la risa.

Cuando llegué a mi casa me puse a buscar los papeles truchos de Galo. Creía recordar que no los había tirado.



miércoles 29 de octubre de 2008

Locuras en el barrio - Galo


Por la tarde, fui a verlos a Hugo y a Catrasca a la fábrica de soda.

Esa fábrica había sido del suegro de Hugo, y desde que yo era muy chico, en mi casa paterna ya nos vendían los sifones.

Hugo, es muy amigo de mi primo. Al igual que a Catrasca y a mi, le gusta mucho pescar.

Cuando llegué, Catrasca me llevó hasta la oficina, previo paso por la playa donde guardan los camiones y vi que el perro estaba durmiendo al sol.

Entré a la oficina y me puse a mirar las fotos de Hugo en Paso de la Patria, en una excursión de pesca.


HUGO

Hola Mariscal. ¿Cómo estás?

MARISCAL


Bien. ¡Qué buenos dorados los que sacaron en Corrientes!

HUGO

Si. Hicimos una muy buena pesca.


Catrasca llegó con el mate y la pava. Se puso a cebarnos mate, y escuchaba en silencio todo lo que decíamos.

Yo no tenía mucho tiempo, por lo que fui directo al grano.


MARISCAL

Me dijo Catrasca que vos no tenés problema en que él se quede con el cachorro…

HUGO

Tal cual. Es más me viene bien que haya un perro guardián acá. A la noche quedan todos los camiones en la playa y Catrasca ya tiene el sueño medio pesado…

Decime. ¿Cuanto querés por el perro?

MARISCAL

Mirá Hugo, no te voy a mentir. El perro se lo saque a unas personas que no lo cuidaban y lo maltrataban.

Lo único que pretendía era que el animal no sufriera. Se lo ofrecí a un amigo, y al muy pelotudo la mujer le hizo comprar un Caniche Toy.

¿Te das cuenta? ¡Un Caniche Toy! Un perro de vieja para tener en una quinta de casi media manzana…

¡Qué pedazo de pelotudo!

Yo sé que Catrasca lo va a cuidar, y que acá no lo van a maltratar.

Eso era lo que yo buscaba.


Catrasca escuchaba y sonreía en silencio.


MARISCAL

¿Catrasca, que nombre le querés poner al cachorro?

CATRASCA


Había pensado en algún nombre que no fuera tan concheto como el de los papeles que me mostraste…

HUGO

¿Qué, el perro tiene papeles?

MARISCAL

No. Son truchos. Lo que pasa es que Felipe, el pollerudo al que se lo iba a dar, si le decía a su mujer que no tenía papeles lo iban a cagar a pedos.

¿Catrasca, que nombre pensaste?


CATRASCA

Cuando yo era chico tuve una perra grandota y lo llamábamos Gala, se me ocurrió llamarlo Galo.

HUGO

La puta Catrasca, tu mataste con el nombre…


Catrasca miraba como pidiendo perdón.


MARISCAL

Bueno, en definitiva el perro es tuyo. ¡Llamalo como te guste!

CATRASCA

¿En serio me lo regalás?

¡Mariscal, sos de primera!

¡Hugo, vos también sos un campeón!


Salio a la playa y a los gritos llamó a Galo que vino corriendo.

Con Hugo nos quedamos charlando, cuando justo llegó mi primo.

Programamos un asado para la otra semana. Mi primo traía la carne, yo el helado y el carbón y Hugo ponía las bebidas.

Catrasca se ofreció a hacer el asado. Cosa que nos pareció excelente, ya que es un buen asador.

Cuando me iba hacia la calle, pude ver que Galo lo seguía a Catrasca a todos lados.

Al final todo salió mejor de lo que esperaba.

Y un par de años después la historia tuvo un ribete gracioso.



martes 28 de octubre de 2008

Locuras en el barrio - La fábrica de soda


MARISCAL

¡Hola Felipe!

¿Cómo te va?

FELIPE


¡Hola Mariscal!

Bien, ¿Y vos?

MARISCAL

Todo en orden.

¿Cuando te mudás?

FELIPE

El sábado que viene. ¡Por suerte!

MARISCAL

¡Te tengo buenas noticias!

Te conseguí un cachorro de Ovejero Alemán de unos 6 meses. Con papeles.

FELIPE

¿En serio?

¡Qué cagada!

No pensé que lo fueras a conseguir.

Mi mujer ya compró un Caniche Toy…



Cuando dijo eso me broté. Me encantan los perros, pero no soporto a todos esos perritos mineteros. Son insoportables.


MARISCAL

Pero ese no es un perro para tener en una casa quinta.

Es para viejas solteronas que les da cosita comprarse un consolador…

Vos necesitás un pero guardián.

FELIPE

Vos sabés que yo me voy temprano y vuelvo tarde… La que manda en casa es Mónica.

Es más, el perro ya está en casa.

MARISCAL

¡Con más razón! Si no estás en todo el día, necesitás un perro guardián.

FELIPE

Mariscal, perdoname, pero no puedo hacer nada.

MARISCAL

¡Sos un pollerudo muy importante!

FELIPE

No me jodas. ¿Qué querés que haga?

MARISCAL

¡Nada! Después de lo que dijiste se que de vos no puedo esperar que hagas nada. Sos un lavarropas. ¡Te maneja tu mujer!

¡Chau!


De una le corte. El muy pelotudo se creía que lo estaba cargando, pero realmente pensaba y sigo pensando aún después de muchos años que Felipe es un gobernado.


Después de eso lo llamé a Catrasca a la fábrica de soda.


MARISCAL

¡Hola amigo!

CATRASCA

¡Hola Maestro!

¿Cómo estás?

MARISCAL

Bien. ¿Y el perro?

CATRASCA

Perfecto.

Ayer lo llevé al veterinario.

Hugo (el patrón de Catrasca, que es muy amigo de mi primo) me dio la plata para los remedios. Tenía parásitos…

MARISCAL

Yo después le devuelvo la plata. ¿Te dijo algo Hugo?

CATRASCA

Si. Quería saber de donde había sacado el perro.

Tenía miedo que me lo hubiera afanado de alguna casa…

Le dije que era tuyo. Que se lo conseguiste a un amigo.

Me dijo que era una pena, que a el le gustaría tener un perro guardián en la fábrica.


Le conté lo que había pasado con el infeliz de Felipe, y le dije que después de almorzar iba a ir a hablar con Hugo.

Catrasca, ya se imaginaba algo, y se le notaba en la voz.


CATRASCA

Mariscal, yo te compro el perro… ¡Por favor!


Yo estaba seguro que él ya se había encariñado con el cachorro.

De puro guacho y para divertirme un rato le llevé la contra.


MARISCAL

Catrasca, ¿Vos estás loco, o sos pelotudo?

¿Cómo te voy a vender un perro robado?

¡Tenemos que devolverlo!

CATRASCA

Pero si vos me dijiste que esos desgraciados no lo cuidaban…

Y que un dia se tomo una pichicata que casi se muere…

Yo lo voy a cuidar. Aca la fábrica de soda es grande. Tiene lugar para corretear y de noche va a dormir conmigo en la pieza... Como estos días.

¡Si vieras lo contento que está!

Hasta pensé en un nombre...

MARISCAL

No lo sé. Dejame que lo piense.


Catrasca, seguía siendo un chico. Conocía pocas personas tan nobles e inocentes como él.

Ya había decidido que si Hugo no se oponía, le iba a dejar el perro a mi amigo.

No tenía dudas que el cachorro iba a tener un buen pasar con Catrasca.